Pequeñas tallas con mucha personalidad
Un hombre sorprendido por un estornudo. Una figura legendaria que estira sus brazos increíblemente largos. Un mono luchando con un pulpo. Algunos netsuke japoneses nos hacen sonreír antes de que sepamos nada de su antigüedad, su autor o su función original.
El humor en los netsuke japoneses suele partir de algo que reconocemos al instante: un movimiento torpe, una expresión exagerada o una situación que parece haberse descontrolado. En apenas unos centímetros de material tallado, un artista podía dotar a una figura de una personalidad sorprendentemente viva.
Observar de cerca estas pequeñas escenas revela una faceta lúdica del arte japonés y otra forma de disfrutar de los netsuke.
El ingenio como parte de la indumentaria cotidiana
Los netsuke servían originalmente como topes para sujetar recipientes y otros accesorios suspendidos del obi. Sus temas, sin embargo, iban mucho más allá de esa función práctica.
Los talladores se inspiraban en la vida cotidiana, los animales, el teatro, la religión y el folclore. El Metropolitan Museum of Art también identifica la parodia y la sátira entre sus temas. Estos pequeños accesorios podían expresar gustos e ideas más traviesos de lo que su modesto tamaño podría sugerir.
No todos los netsuke humorísticos esconden un mensaje político o ilustran una historia concreta. A veces, su encanto reside en un gesto familiar, observado con atención y exagerado lo justo para hacernos reír.
El estornudador: un instante que todos reconocemos
Un estornudo es un tema maravillosamente poco solemne para una escultura. Interrumpe lo que una persona está haciendo y, durante un instante, se adueña de su rostro y su cuerpo.
El netsuke de madera de un hombre estornudando de la colección de Supein Nihonto capta esa pérdida de compostura. La figura sentada levanta la cabeza y abre la boca mientras sostiene un pequeño instrumento que se utilizaba para provocar el estornudo.

En las colecciones de los museos, este personaje suele describirse como un «estornudador profesional». El Fitzwilliam Museum, por ejemplo, documenta una figura similar que sostiene una pluma e identifica la actividad como una forma de entretenimiento.
Aquí, el efecto cómico depende del instante elegido. Una reacción corporal fugaz se convierte en una postura permanente y nos permite estudiar una expresión que normalmente desaparecería casi en cuanto la advirtiéramos.
Tenaga: un cuerpo extraordinario en una postura familiar
Tenaga, la figura de brazos largos del folclore de Asia oriental, ofrece otro tipo de posibilidades cómicas. Sus proporciones inusuales permiten al tallador exagerar una acción sin que pierda su carácter humano y reconocible.
En este netsuke de madera de Tenaga estirándose, los brazos se elevan por encima de la cabeza y las manos se unen en lo alto. El cuerpo se arquea con el movimiento y la boca abierta refuerza la sensación de esfuerzo.

La expresión podría sugerir un bostezo, un grito o una exhalación. Esa ambigüedad forma parte de su encanto: la postura comunica con mayor claridad que cualquier etiqueta aislada.
El efecto humorístico nace del contraste entre un cuerpo legendario y un movimiento corriente. Reconocemos el placer o el esfuerzo de estirarnos por completo, aunque los brazos que lo hacen sean todo menos corrientes.
Un mono y un pulpo: un encuentro inesperado
Otros netsuke construyen su humor en torno a una situación improbable.
El netsuke de un mono luchando con un pulpo presenta a dos animales en un forcejeo de composición compacta. La chaqueta decorada del mono aporta un elemento humano y hace que el encuentro parezca casi una representación teatral en miniatura.

La pareja invita a hacerse preguntas. ¿Quién inició la lucha? ¿Qué animal lleva ventaja? ¿Cómo conseguirá liberarse cada uno?
Estas preguntas son una forma de disfrutar de la escena, no una prueba de que represente un relato concreto. Sin una identificación documentada, no hace falta vincular la talla a una leyenda determinada ni a una moraleja fija. El encuentro inesperado ya ofrece mucho que descubrir.
Descubrir el humor en los detalles
Al observar un netsuke humorístico, empieza por la postura completa. Después, examina la relación entre el rostro, las manos y las figuras que lo rodean.
Una boca abierta, por sí sola, puede decirnos muy poco. Combinada con una cabeza inclinada, un brazo levantado o un objeto cerca del rostro, pasa a formar parte de una acción. Distintas vistas pueden ayudarnos a entenderla mejor.
Esta es una de las razones por las que resulta tan útil disponer de varias fotografías. Una vista frontal puede captar la expresión, mientras que una lateral explica la postura o revela cómo interactúan dos figuras.
El placer de estas tallas reside en ese descubrimiento gradual. Sus autores dieron una forma duradera a momentos breves, torpes y maravillosamente reconocibles. Siglos después, un estornudo, un estiramiento o una lucha inesperada siguen haciéndonos detenernos y sonreír.
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