Está claro que existen tantos tipos de coleccionistas como gustos, y el dicho japonés «Jūnin toiro» —diez personas, diez colores— equivaldría en castellano a «para gustos, los colores». Algunos coleccionistas son especialmente meticulosos con determinados aspectos de la hoja, como el hamon o la jihada. Muchos se deciden únicamente en función de si la hoja está firmada, independientemente del espadero que la realizara. Otros se inclinan por un tipo concreto de arma, ya sean tantō, katanas o wakizashi, mientras que algunos sienten auténtica pasión por los koshirae y sitúan en un segundo plano el trabajo del forjador para centrarse en la montura de la espada. En esta ocasión nos centraremos en estos últimos.
Es cierto que un buen koshirae puede llegar a valer más que muchas hojas, pero, al igual que estas, debe merecerlo. En futuras publicaciones profundizaremos de manera más específica en los elementos y las escuelas de koshirae, pero hoy repasaremos brevemente las diferentes clases existentes.
Koshirae de estilo tachi

Como su propio nombre indica, el koshirae de estilo tachi se utilizaba habitualmente como montura para el tachi japonés, un tipo de hoja anterior a la katana, normalmente más larga y curvada para facilitar su uso a caballo. La espada se suspendía mediante dos anillas o soportes, conocidos como ashi, y presentaba una empuñadura con una curvatura incluso mayor que la de la propia hoja. Por lo general, esta empuñadura se fijaba mediante dos clavijas, conocidas como mekugi, mientras que otros tipos de koshirae utilizaban únicamente una.
Koshirae de estilo katana

Probablemente el estilo de koshirae tradicional más popular sea el de katana. La espada se porta con el filo orientado hacia arriba y la hoja protegida dentro de una vaina de tamaño similar. La mayoría de las katanas y los wakizashi utilizan este estilo, aunque existen numerosas combinaciones en función del tipo de tsuba —además de los materiales, las escuelas, etc.—, las técnicas empleadas en la elaboración de la saya —con nácar, lacada en distintos colores, estilo Akasaka— y muchos otros elementos.
Han-dachi

El han-dachi es un estilo alternativo de koshirae que combina elementos procedentes de distintos tipos de montura. Por ejemplo, la espada se porta con el filo hacia arriba, como en el estilo katana, pero incorpora herrajes kabuto-gane en lugar de kashira.
Aikuchi

Aikuchi, que puede traducirse como «bocas que se encuentran», es un estilo de koshirae caracterizado porque la tsuka y la saya se unen directamente. Normalmente, existe una tsuba que separa ambos elementos. Sin embargo, en el estilo aikuchi, la tsuka y la saya entran en contacto sin ninguna guarda entre ellas.
El koshirae de estilo aikuchi se utilizó inicialmente en el koshigatana, ya que permitía a los guerreros samurái mantener la espada cerca del cuerpo mientras llevaban armadura. Posteriormente se convirtió en una opción popular entre las clases altas por su facilidad de uso y su versatilidad con el tantō. También era llevado con frecuencia por mujeres, tanto para defenderse como para cometer suicidio ritual en caso de necesidad.
Shikomizue

El shikomizue es un estilo de koshirae ampliamente reconocido por su apariencia de bastón. La espada se oculta en el interior de este, donde permanece protegida y fuera de la vista. Se dice que el espadachín ficticio Zatoichi utilizaba un shikomizue.
Shirasaya

Aunque no se considera estrictamente un koshirae, la shirasaya es el mejor sistema para conservar las espadas japonesas, ya que su madera está específicamente pensada para protegerlas. Normalmente, los samuráis desmontaban las hojas de su koshirae durante la noche y las guardaban en shirasaya. También lo hacían cuando necesitaban almacenarlas durante largos periodos, con el fin de evitar la oxidación y los efectos de la humedad.
Algunas shirasaya incorporan una inscripción realizada por un experto con información o una valoración sobre el origen de la hoja, o bien una inscripción del propio espadero. Estas anotaciones reciben el nombre de sayagaki.
Daishō

El daishō era el conjunto formado por una espada larga y otra corta que portaban los samuráis. Estos conjuntos no son habituales, ya que resulta difícil conservar ambas piezas juntas. Normalmente presentaban koshirae idénticos o prácticamente iguales, aunque adaptados a tamaños diferentes.



