- Artesanía: La fabricación de una katana es una sofisticada forma de arte con siglos de historia. Los procesos de forja, plegado y temple son determinantes para su calidad. La precisión y la habilidad del espadero pueden convertir una katana en una pieza extremadamente rara y valiosa.
- Rareza: Las katanas forjadas por espaderos legendarios suelen alcanzar precios astronómicos. La rareza de los materiales utilizados también puede incrementar considerablemente el valor de la espada, aunque en muchos casos no mejora su calidad e incluso puede resultar contraproducente debido a la combinación de distintos metales. Aun así, estas piezas se consideran muy exóticas. Los nihontō elaborados con acero nanban comenzaron a producirse cuando los europeos llegaron a las costas japonesas hace varios siglos y llevaron consigo sus propios metales. También existen, por ejemplo, espadas forjadas con acero procedente de meteoritos.
- Procedencia: La historia de una katana y la identidad de sus antiguos propietarios pueden influir enormemente en su valor, especialmente cuando perteneció a un samurái célebre o a una figura histórica relevante.
- Atractivo estético: Aunque todas las katanas poseen cierto valor estético, las que presentan diseños minuciosos, materiales excepcionales y una artesanía sobresaliente son especialmente buscadas por los coleccionistas, lo que incrementa considerablemente su valor. Las formas poco habituales, los horimono y otros grabados hacen que la hoja resulte más llamativa y espectacular. Aunque no responden al gusto de todos los coleccionistas, la mayoría los aprecia por su espectacularidad.
- Autenticidad: Este es, por supuesto, el punto más importante. Una espada nihontō auténtica siempre poseerá valor artístico, mientras que una reproducción moderna o una imitación del siglo XX fabricada en China u otras regiones de Asia apenas tendrá valor decorativo. Estas últimas, producidas en grandes cantidades e importadas por miles, no poseen el valor artístico ni la calidad necesarios para ser consideradas obras de arte. Un nihontō auténtico siempre conservará su valor y es muy probable que se revalorice con el paso de los años o durante periodos de prosperidad económica. Incluso una pieza auténtica de valor relativamente modesto será siempre preferible a una reproducción. Conviene esperar hasta disponer de un presupuesto mayor antes que adquirir una copia, ya que algunas llegan a alcanzar precios similares a los de nihontō auténticos de menor tamaño, como wakizashi o tantō.
Para los compradores sin experiencia o los coleccionistas principiantes, resulta esencial acudir a profesionales y tiendas de confianza. En ocasiones es fácil caer en la trampa de antiguas reproducciones asiáticas del siglo XX que, debido a la pátina adquirida con el tiempo, pueden parecer auténticas para una mirada poco entrenada. Un nihontō auténtico es siempre japonés y ha sido elaborado mediante métodos tradicionales de forja, independientemente del siglo en que se fabricara.


